¿Te a pasado que piensas que piensas que todo vale verga?
La primera vez que lo sentí realmente fue una tarde, fue casi como un puño helado en la cara, jamás había experimentado tal sentimiento de odio hacia todo y terror hacia la nada, es como querer golpear al tiempo, solo que el tiempo no se puede golpear. Estaba sentado en una mesita con bancas de metal color naranja y había decidido, desde hacía más de veinte minutos, huir de allí a como diese lugar, pero algo me detuvo de realizar tal acto, como una cuerda invisible atada a los pies.
- Ya vámonos. Dijo mi amigo Cositas.
- Vámonos pues. Contesté sin pensarlo medio segundo.
Hoy ocurrió de nuevo, me acompañaba esa mezcla de desesperación, coraje y amor; siempre e sido vulnerable ante tal mezcla, es difícil no serlo, y como todo buen ciudadano perdido en alta mar, nade hacía donde fuese, primero divague hacía donde ir, no había planes para ello, ni siquiera conocía un protocolo a seguir así que tomé la primer decisión que se me ocurrió, TODO VALE VERGA.
No pensaba, caminaba, era un hombre reflexivo que no podía reflexionar, los poderes se me habían agotado. De nuevo, como la primera vez la solución fue mi amigo Cositas.
- Hey, ayúdame a estudiar matemáticas. Dijo.
- Me parece perfecto, ¿a dónde?. Contesté
- A biblioteca.
- Ah simón, vamos pues.
No era precisamente parte del plan, pero, tampoco había diseñado alguno, camino a biblioteca encendí con mucho esfuerzo un cigarrillo, batallé, parecía que el viento no le gustaba que fumase. Al pasar por el corredor que esta frente a las oficinas de Sistemas, Cositas se entretuvo con algunas listas de calificaciones.
- Camina despacio, no te vas a terminar el cigarro para cuando lleguemos.
- No importa, tu camina.
- Espera, estoy viendo estas listas.
- Cositas, no seas pendejo, no estas en esas listas. Parecía que esa respuesta tenia aires de desquite.
Al finar reiniciamos la marcha, subí con esfuerzo las escaleras medio pintadas de amarillo, y escucho la voz de Eliana gritando mi nombre.
- ¿Que rollo?. Grité.
- Hey, ¿ya te vas? ¿dónde estarás?
- Aquí. Mientras apuntaba con el dedo hacía ningún sitio en específico.
- Oye, para que me des mi tarea.
- Bueno.
Descolgué la mochila del hombro, y le entregue una carpeta amarilla medio maltratada al tiempo que decía
- Oye, ¿entregas el mío también?
- Si.
De regreso en camino hacía biblioteca apareció Astolfo, el profesor de programación.
- Hey Echamea. Me dijo
- ¿Qué pasó?
- Para que me des el trabajo.
- A claro, ahorita se lo llevo.
Por supuesto que no se lo llevé, no lo había llevado en todo el semestre y ese día no fue diferente, aunque pensándolo, si lo era, este mismo día, todo valía verga, y entregar un trabajo a estas alturas, “puta que hueva”, pensé.
- Hey, ¿no vas a entregar el trabajo?. Preguntó Cositas queriendo tal vez no saber nada de matemáticas.
- No pasa de que me baje la calificación. Conteste tranquilamente mientras fumaba lo que quedaba del cigarro.
Caminamos sin decir nada hasta que giramos hacía la derecha. Y ahí estaba saliendo del edificio el motivo de que el día no fuese igual al día anterior.
Etiquetas: abiee, vale verga