Me levanté de la silla llevado por un sentimiento diferente, no recuerdo hasta ahora haber experimentado algo parecido, fije los ojos en la puerta y solo pensé en salir de allí, caminé sin pensar, llevado solo por las piernas, el cerebro nada había opinado en esa decisión mal tomada, no tenía rumbo, solo parecía querer escapar de allí a como diese lugar. No voltee hacía atrás, con la vista siempre puesta en los rayos de sol de allá afuera apresuré el paso. El calor de mayo me abrazo cuando alcancé a salir del edificio, ¿a dónde ir?, de nuevo, los pies tomaron la decisión, no pregunté, solo caminé por la banqueta hacia la salida de la institución, afligido cruce la calle.
- Un cigarro.
La muchacha sacó de abajo del mostrador los cigarros sueltos. No dijo nada, espero a que escogiera uno, tome un Marlboro rojo, lo encendí, pagué y seguí hacía donde fuese, no podía continuar estático, huía de ese lugar, así que seguí el camino mas corto que me apartase de el, o de ella. Poco razonado, poco pensado y mas bien cobarde, me escondí detrás de las paredes de la ausencia. Fumaba el cigarro a toda prisa, no lo disfruté y al final de la segunda cuadra de caminata ya solo fumaba el filtro.
Etiquetas: abiee, vale verga