Mocorito

Julio 2, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

La última vez que estuve en Mocorito fue hace poco más de un mes, el puro diez de mayo de madrugada, ebrio y solo a dar serenata por el día de las madres. Hoy estube en Mocorito de día y sobrio, no recuerdo haber estado conciente aquí antes pero al pasar la Aerostar tinta de mi tío frente a la plazuela inmediatamente recordé ese lugar, como un deja vú, “nunca habías estado aqui verdad Abiee” decían mis tíos, pero el recuerdo estaba allí frente a mi, tangibe, lo recordaba pero no sabía cuando construí esa imagen, “no, nunca” contesté.

Everybody is special

Junio 27, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

Special, special, everybody is special. Esa canción resonaba en mi cabeza cuando caía el agua de la regadera sobre los hombros, que estupiez; la escuché hace ya más de cinco años, y hasta ahora empezaba a comprender su significado, “todos somos especiales”, que estupidez pensar que todos somos especiales. ¿Qué pretenden? ¿homogeanizarnos?

¿Un beso?

Junio 20, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

Cerró la puerta con seguro desde dentro y después apagó el foco, dió una media vuelta y quedó justo delante de mi, estábamos solos dentro del baño de la casa de un amigo, encerrados y a media luz.

- ¿Me das un beso?. Dijo despues de un breve silencio.

Aquella pregunta me sorprendió, jamás me había pedido algo asi en los dos años de amistad que habíamos concretado.

- Bueno. Conteste no muy seguro de mi respuesta.

Era bajita de estatura, por lo que me encorve ligeramente para besarle -no recuerdo si le besé la frente o la mejilla- y luego de recueperar la postura intenté casi de manera inmediata encender el foco para salir del baño. Ella lo notó y lo impidio bloqueandome el paso.

- No, yo quiero uno en la boca. Dijo mientras se repegaba un poco más.

Quedé atónito, sabía que era allí dónde lo quería desde que me lo pidió y pensé en escapar con un beso en diferente lugar, pero ahora la petición era diferente; no sabía que decir, y aún hoy no sabría que decir. “Como un antojo”, dijo por fin mientras acercaba su cara a la mia peligrosamente. No pude más que retroceder un paso y luego otro hasta topar con la pared de fondo.

- Esque, no estoy inspirado, la taza no me inspira mucho.

¿Y por qué no dárselo?, pensarán, ¿pero cómo besar a tu amiga de hace dos años?, no es fácil, sobre todo por el tipo de relación.

- Ándale, solo como un antojo.
- Otro día, esque no me siento muy agusto aqui.

Mis pretextos esran tan estúpidos que si yo mismo me escuchase me golpearía a mi mismo del corage. Pero más que estupidez, eran intentos desesperados por escapar de la situación, ¿un beso? ¿qué tiene de malo?, nada, es ella a la que no puedo darselo.

- ¿Es que no lo entiendes?. Dijo con todo grave.
- No. Contesté intrigado.
- Me gustas.

Aquella última afirmación me helo el cuerpo, era peor que darle un beso, si no podría besar a una amiga ¿cómo sería capaz de relacionarme con ella?

Misión fallida

Junio 19, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

Desperté, el fantasma de la estupidez de los ultimos dos días no me dejó dormir más, sabía lo que tenía que hacer y no lo hice, “fallé la misión”, pensaba mientras intentaba cerrar los ojos de nuevo, fue imposible, los aires de desesperación penetraban los pulmones en cada inhalación.

Un accidente

Junio 16, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

Eran cerca de las diez de la noche, solía caminar sin reloj y sin importar la hora, una mala costumbre según mi abuelo, “no ande tan noche en la calle” decía siempre al día siguiente en la comida y despues contaba una historia acerca de los muetos, desaparecidos, violados y cualquier cosa del diablo que ocurre de noche; iva regreso a casa despues de pasar la tarde en el café Internet, no era costumbre, pero hacía más de dos meses que habían dado de baja el servicio en casa.

Hace ya poco más de un año que trabajé en aquel cafe Internet, ahí había conocido a mis primeras amistades en Guamúchil, todas mujeres, “los hombres somos muy huevones por eso solo empleo mujeres” me explicó el primer día de trabajo José Juan, y en efecto, estaba conciente de lo que me decía, no era el primer cafe Internet en el que trabajaba y conocía ya la flojera que da estar sentado y atendiendo por siete horas un café Internet, dónde ademas no hay café, es curioso un café sin café, en el último café Internet que había trabajado en Tijuana solo servian café los días lluviosos de diciembre, extraño esos fríos días en Tijuana con sus lluvias enfadosas.

Junio 15, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

Me pregunto, si la luna fuera de queso ¿de que tamaño sería la tortilla para comerce en una quesadilla?

Junio 10, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

¿Qué es eso que se siete bajo el pecho, como una angustia, casi con ganas de gritar al vacío para que nadie escuche, de sumergir los puños en rostro ajeno y explotar?

Todo vale verga

Junio 10, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

¿Te a pasado que piensas que piensas que todo vale verga?

La primera vez que lo sentí realmente fue una tarde, fue casi como un puño helado en la cara, jamás había experimentado tal sentimiento de odio hacia todo y terror hacia la nada, es como querer golpear al tiempo, solo que el tiempo no se puede golpear. Estaba sentado en una mesita con bancas de metal color naranja y había decidido, desde hacía más de veinte minutos, huir de allí a como diese lugar, pero algo me detuvo de realizar tal acto, como una cuerda invisible atada a los pies.

- Ya vámonos. Dijo mi amigo Cositas.
- Vámonos pues. Contesté sin pensarlo medio segundo.

Hoy ocurrió de nuevo, me acompañaba esa mezcla de desesperación, coraje y amor; siempre e sido vulnerable ante tal mezcla, es difícil no serlo, y como todo buen ciudadano perdido en alta mar, nade hacía donde fuese, primero divague hacía donde ir, no había planes para ello, ni siquiera conocía un protocolo a seguir así que tomé la primer decisión que se me ocurrió, TODO VALE VERGA.

No pensaba, caminaba, era un hombre reflexivo que no podía reflexionar, los poderes se me habían agotado. De nuevo, como la primera vez la solución fue mi amigo Cositas.

- Hey, ayúdame a estudiar matemáticas. Dijo.
- Me parece perfecto, ¿a dónde?. Contesté
- A biblioteca.
- Ah simón, vamos pues.

No era precisamente parte del plan, pero, tampoco había diseñado alguno, camino a biblioteca encendí con mucho esfuerzo un cigarrillo, batallé, parecía que el viento no le gustaba que fumase. Al pasar por el corredor que esta frente a las oficinas de Sistemas, Cositas se entretuvo con algunas listas de calificaciones.

- Camina despacio, no te vas a terminar el cigarro para cuando lleguemos.
- No importa, tu camina.
- Espera, estoy viendo estas listas.
- Cositas, no seas pendejo, no estas en esas listas. Parecía que esa respuesta tenia aires de desquite.

Al finar reiniciamos la marcha, subí con esfuerzo las escaleras medio pintadas de amarillo, y escucho la voz de Eliana gritando mi nombre.

- ¿Que rollo?. Grité.
- Hey, ¿ya te vas? ¿dónde estarás?
- Aquí. Mientras apuntaba con el dedo hacía ningún sitio en específico.
- Oye, para que me des mi tarea.
- Bueno.

Descolgué la mochila del hombro, y le entregue una carpeta amarilla medio maltratada al tiempo que decía

- Oye, ¿entregas el mío también?
- Si.

De regreso en camino hacía biblioteca apareció Astolfo, el profesor de programación.

- Hey Echamea. Me dijo
- ¿Qué pasó?
- Para que me des el trabajo.
- A claro, ahorita se lo llevo.

Por supuesto que no se lo llevé, no lo había llevado en todo el semestre y ese día no fue diferente, aunque pensándolo, si lo era, este mismo día, todo valía verga, y entregar un trabajo a estas alturas, “puta que hueva”, pensé.

- Hey, ¿no vas a entregar el trabajo?. Preguntó Cositas queriendo tal vez no saber nada de matemáticas.
- No pasa de que me baje la calificación. Conteste tranquilamente mientras fumaba lo que quedaba del cigarro.

Caminamos sin decir nada hasta que giramos hacía la derecha. Y ahí estaba saliendo del edificio el motivo de que el día no fuese igual al día anterior.

Esa tarde

Junio 4, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

Me levanté de la silla llevado por un sentimiento diferente, no recuerdo hasta ahora haber experimentado algo parecido, fije los ojos en la puerta y solo pensé en salir de allí, caminé sin pensar, llevado solo por las piernas, el cerebro nada había opinado en esa decisión mal tomada, no tenía rumbo, solo parecía querer escapar de allí a como diese lugar. No voltee hacía atrás, con la vista siempre puesta en los rayos de sol de allá afuera apresuré el paso. El calor de mayo me abrazo cuando alcancé a salir del edificio, ¿a dónde ir?, de nuevo, los pies tomaron la decisión, no pregunté, solo caminé por la banqueta hacia la salida de la institución, afligido cruce la calle.

- Un cigarro.

La muchacha sacó de abajo del mostrador los cigarros sueltos. No dijo nada, espero a que escogiera uno, tome un Marlboro rojo, lo encendí, pagué y seguí hacía donde fuese, no podía continuar estático, huía de ese lugar, así que seguí el camino mas corto que me apartase de el, o de ella. Poco razonado, poco pensado y mas bien cobarde, me escondí detrás de las paredes de la ausencia. Fumaba el cigarro a toda prisa, no lo disfruté y al final de la segunda cuadra de caminata ya solo fumaba el filtro.

Junio 4, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

Cuan delicioso es vivir. Y que feliz se es cuando se conoce la tristeza.

Un día un poco común

Junio 2, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

Desperté temprano, serían las nueve de la madrugada en el reloj del comedor, la verdad es que no lo vi, nunca lo hago, desde hace tres meses que no me eh dedicado a esa tarea de medir el tiempo.

- Yo no se a que horas piensas irte a la escuela.

Decía mi madre mientras yo me limitaba a contestar, entre los delirios de despertar tan temprano, con frases parecidas a los niños cuando empiezan a acostumbrarse al lenguaje de sus padres. A veces “Mmmm…”, “Ya…” eran mis respuestas.

Había desayunado la comida de mi hermana, y seguía con lagañas en los ojos, la verdad ese día no deseaba pararme en la escuela, no tenía razón para sentirme con ganas, solo porque tendría que exponer a la una de la tarde me apresure a bañarme y a dejar la casa antes de las once y media
camino a Culiacán.

Esperando el camión tome la decisión de comprar unos cigarrillos en el Oxxo que esta cruzando el puente, lo hacía siempre que el camión no se miraba en la carretera, y hoy fue uno de esos días, caminé a prisa para que el próximo camión no se me pasara, esperar otro equivaldría a llegar tarde para la exposición.

- Unos Camel catorce.

Fue lo único que dije a la muchacha guapa que atendía. Salí de la tienda y espere afuera no mas de un minuto cuando el camión apareció al fondo, no alcancé a encender ningún cigarrillo. Durante el camino procure repasar lo que tendría que exponer, era poco, pero leerlo de nuevo me ayudaría a comprenderlo mejor.

Llegar a Culiacán no había sido un motivo de intensa alegría, en el fondo hubiese preferido abrazar la almohada por mas tiempo, pero ya estaba de este lado, regresar no era una buena elección; bajé del camión y encendí un cigarrillo, mientras caminaba por el largo y ancho pasillo
de la nueva central camionera, al fondo no se miraba en su sitio el Cañadas-Quintas, pensé en fumar otro cigarrillo cuando apareció por fin.

En la escuela el día no fue muy lindo, me había quedado al fin de cuentas sin amigos, no fue una decisión propia, las cosas así habían sucedido, no soy creyente del destino, pero si existe entonces ese era el mio.

Mañana comienza de nuevo la jornada, ¿será mejor que la de hoy?

Mayo 28, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

El error no fue haberte querido, niña, el error fue haber intentado que me quicieras, ¿dónde estuvo el problema?.
¡Eureka! Todo vale verga.

Mayo 24, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

Mi enemigo es el tiempo
que carcome la piel,
constante siempre
y dispuesto a asesinarme.

Mayo 23, 2008 por Abiee Alejandro Echamea Márquez

El despertador había sonado más temprano de lo usual, 6:25, lo había programado así porque tenía previsto visitar el parque Revolución, donde desde las ocho hay un puestito de libros usados, “tal vez haya uno interesante esta semana”, pensaba mientras luchaba contra sus propios párpados que insistian en regresar a su posición de hacía unos momentos.
De camino a la tortilleria se había hecho la pregunta que cambiaría el sentido de su día, o tal vez, sería el inicio de un nuevo capitulo en su existencia, ¿cuánto tiempo me queda de vida?, preguntábase desde que cerró la puerta blanca de la casa que rentaba desde hacía dos meses. La tortilleria estaba hasta la próxima cuadra, asi que no tuvo tiempo de pensar mucho en el trayecto; en la ventana de la tortilleria aparecia en el periodico.
“Mueren….. son asesinados…. accidente….”
Las noticias de la mañana habían provocado que aquella impaciencia por saber el tiempo de vida restante resonara cada vez mas fuerte en su cabeza.